17 febrero, 2014

DESPUÉS DE LA CONDESA. MI VIDA FUERA DEL FASHIONISMO


DESPUÉS DE LA CONDESA, MI VIDA FUERA DEL FASHIONISMO.

Terriblemente honrada de haber podido asistir al primer desfile de La Condesa, no puedo decir más. Para mi ha sido una experiencia increíble, y me da casi vergüenza haber ido, con lo poquita cosa que es el blog.

Elle

Sin embargo, esta oportunidad me dejó unas dudas y reflexiones existenciales sobre este mundo.

Los fotógrafos de street style -en este caso de row style- ¿en qué se fijan? Vi mucha foto a la primera fila, mucha foto a la chica con sombrerito pequeño, en plan bohemio y soñador, ¿aspirantes a hipster?. Pero no vi fotógrafos en la entrada, a nadie medio camuflado para poder captar momentos interesantes fuera de la pose. ¿Llegué demasiado tarde y no lo vi? ¿Es así en todos los desfiles? ¿Una se viste para impactar y salir en las fotos del coolhunter de turno? Es decir, si no llevas una mezcla de las llamadas guay -del estilo vestido lencero con deportivas neón/ugly shoe-, o un complemento que hace que las miradas vayan a ti -del estilo me pongo dos cerezas en la cabeza a ver quién me ignora a mí-, ¿no eres interesante?. ¿Con un estilo honesto no se triunfa? Si vistes para ir a un desfile como lo harías para cualquier otro acto, y no eres editora de moda, o modelo, ¿no tienes un sentido de la moda afinado? ¡Ains! no se pude ser tan novata, ni tan cándida, mira quién me manda a mi tener tantas dudas

The sartorialist, sept 2013

Sí lo sé, ella va a los desfiles de moda de los diseñadores conspicuos, pero esas extensiones mal puestas y esos zapatos me pueden.
¿No podía ponerse las bailarinas de la chica de detrás?
Misspersonalchoped

Es normal que  llevando eso en la cabeza seas la reina de la fiesta, o por lo menos una de las más fotografiadas  

Todas estas cuestiones se agolpan en mi mente desde el miércoles. ¿Igual es un poco de envidia porque no me fotografiaron? No creo, a mi me gusta salir en las fotos de los amigos haciendo la locuela, sacando la lengua, cayéndome, vamos haciendo la payasa, la idea de posar como alguien interesante no me seduce mucho. Pero puede que mi subconsciente sea un exhibicionista, quién sabe lo que esconden los pliegues de mi cerebro.

De todas formas tampoco me quede alicaída después del desfile, salí disparada del after party y me fui a por mis botas moteras y mi bolso grandote para ir a cenar una hamburguesa en Tommy Mel's, que no sólo de chaquetas vive la glamourosa amateur. Ya lo sé, no es el colmo de lo cool, pero una tiene que alimentar con amor y buena comida a las chichillas que tiene.
Nada mejor que bajarse de los tacones y llevar una buen bolso para todas las fruslerías que una lleva.
Sí, me cambié el anillo por este, un poco más macarra

Y al día siguiente volé para registrar las tiendas de muebles del Barrio de Las Letras. Una que me encanta es Lou & Hernández, en la Calle San Agustín. El dueño no estaba, pero conocí a Elisa, un cielo de mujer que se encargaba del negocio unos días. Parece mentira, pero pese a que soy más bien tímida me encanta hablar, y con Elisa se me hizo muy fácil. Así pude saber que ha estado muchos años viviendo en Nueva York -la odié un poco por eso, y también por el inglés que tendrá-, y que durante mucho tiempo trabajó en el mundo de la moda, y asistía a la New York Fashion Week cada año. Me sorprendió que me comentase que en las semanas de la moda hay cierta pose, cierta hipocresía, todos son muy amigos mientras sigas en la brecha, si te descuelgas nadie parece acordarse de ti. ¿Es eso cierto? Puedes ser un buen profesional y quedarte solo de la noche a la mañana. Fuera del desfile ¿también es todo fantasía y fuegos fatuos?. Creo que estas dudas se quedarán el limbo de cosas sin resolver.

Lou & Hernández
Foto vía Sr perro

Adoro esa lámpara que se ve en un ladito, en casa de mi abuela había una igual, y desapareció. ¡Maldicion!

Lou & Hernández
Foto vía Sr perro

Con todo esto dándome vueltas por la cabeza, en mi periplo por blogs y revistas de moda, entré de casualidad en la revista Grazia. Me hubiese venido genial leer el articulo sobre los personajes que encuentras en las semanas de la moda antes de Cornucopia. Puede que así hubiese entendido mejor a cierta gente que pululaba por allí. Si bien es cierto que la chica que se sentó a mi lado era discreta y parecía estar en la misma situación que yo, no habló con nadie y salió inmediatamente después de acabar el desfile -se perdió el momento Nathalie Seseña- ¿eras tú Elena?.
Aunque al otro lado tenía a un pareja muy conjuntada, ella con un chaleco Jimmy, con plumas y un poco de cola, monérrima, es evidente que con una pareja no se habla, ellos tienen su dinámica interna, y entrar sin ser invitado no es buena idea. Así que no hubiese podido practicar los consejos que dan, sin embargo podría haber sido más divertido al ir clasificando a la gente que pasaba por delante de mi.

Hasta aquí mi relato sobre las idas y venidas de una chica de pueblo pequeño perdida en el mundo de la moda. Mañana más comeduras de cabeza, y más moda.





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